La llamada Gran Guerra 1.914 / 1.918 se caracterizo, entre otros, por dos elementos que la hacen amargamente inolvidable. Primero, el aspecto político; y segundo, el aspecto militar. Obviaremos en el presente artículo la parte política del asunto y tristemente quizás la más trágica de toda esta historia. Centraremos entonces nuestra atención en el segundo elemento, así:

Recordemos que fue una guerra donde algunos metros de terreno costaban ríos de sangre y sufrimiento. En ésta también llamada guerra de trincheras, aparece al final de la misma el vehículo blindado diseñado por los ingleses, el cual en la batalla de Cambray siembra el terror entre las filas alemanas. Inmunes al fuego de fusileria o ametralladoras, estos gigantes que se clasificaban según su armamento como hembras (female-ametralladoras) o machos (male-cañones), ocasionaban el máximo posible de bajas al enemigo. Y gracias a su eficaz blindaje, un mínimo al poseedor de tan terribles armas. Estas máquinas muestran así al mundo un fugaz destello de lo que deparará el futuro para las generaciones siguientes.

Finalizada la Gran Guerra y estando aún por definir el papel de los vehículos blindados, éstos en su gran mayoría fueron relegados irresponsablemente por los ejércitos ganadores a misiones de apoyo de infantería, lo cual a la larga demostraría su gran equivocación en la adopción de este papel para esta formidable arma. Error que pagarían con creces en los años por venir.

No obstante aparecen algunos visionarios, quienes entrevén el poder de los carros de combate en las futuras confrontaciones. Entre ellos sobresalen los Generales ingleses Fuller, Martel, Broad y Lindsay, además de personajes tan importantes como lo fue el capitán Basil Liddel Hart. Estos precursores lograron mediante muchos esfuerzos la consolidación de la “British Experimental Mechanised Force”.

Sin embargo corrían tiempos difíciles en todo el mundo y los problemas financieros inherentes a los años veintes terminaron por acabar este importante esfuerzo. Sin embargo no todo se perdió. Estas ideas hicieron eco en una persona en especial, el general Heinz Guderian, quien es considerado el ‘padre’ del vehículo blindado en Alemania y quien llevo a la practica lo que más tarde sería llamada la Guerra Relámpago, en la cual se encontraría el equilibrio perfecto entre Tanques, Infantería Mecanizada, Artillería e Ingenieros, siendo representado el papel mas importante por el vehículo blindado como punta de lanza de esta nueva y eficaz manera de hacer la guerra.

Adolfo Hitler como canciller de Alemania fue muy receptivo a las nuevas ideas y apoyó decididamente la conformación del Arma Panzer, configurándose así las primeras unidades en 1.934. Su función fue definida con base en la creación de rápidas y potentes concentraciones de fuego, que obtendrían a su vez rupturas del frente, una penetración amplia y la final destrucción del enemigo. Realmente este era un concepto revolucionario, donde en su gran mayoría los ejércitos aun vivían las glorias de la pasada guerra y sus unidades blindadas se movían al cansino y limitante paso de la infantería. La solución para el ejército alemán vino de la mano de los vehículos ‘semiorugas’, diseñados expresamente para incrementar la velocidad de desplazamiento de su infantería.

Las divisiones panzer descargaron en sus primeros años todas sus expectativas en pequeños vehículos conocidos como Panzer I, II y III básicamente, los cuales llevaron literalmente a cuestas la responsabilidad del ‘Blitzkrieg’. Estos vehículos, ligeramente armados y blindados, pero conducidos con mano maestra, demostraron ser unos oponentes de cuidado incluso contra vehículos más potentes que fueron enviados al combate con técnicas anticuadas, las cuales al final demostraron a los aliados ser fatalmente obsoletas.

‘BLITZKRIEG’: LA GUERRA RELAMPAGO !
EUROPA, 1939/1942

Por Fabio Rubio Villalobos

BALKANKREUZ !!!

LUIS VARGAS Pz Kpfw I

 

Realmente el concepto del ‘Blitzkrieg’ es muy fácil de entender: La punta de lanza blindada era enviada contra objetivos muy precisos de las líneas enemigas, los cuales eran escogidos mediante un efectivo sistema de reconocimiento aéreo y terrestre utilizando motocicletas y vehículos de exploración cuidadosamente diseñados para tal fin. Además, un elemento nuevo y determinante permitió hacer más efectiva esta labor: la radio. Mientras algunos oficiales superiores aliados aún tenían palomas mensajeras, o en el mejor de los casos correos humanos, esta nueva técnica permitía informar con gran precisión las debilidades y fortalezas del enemigo. Consecuentemente, estos ataques en masa de los ‘Panzer’ eran supremamente efectivos, teniendo en cuenta que estaban apoyados por concentraciones de artillería y por un elemento innovador: El bombardero en picado, cuyo mejor y mas conocido exponente es el JU-87 - Stuka - que además de su gran precisión de bombardeo, con sus sirenas de picado y potencia destructiva llenaba de terror y creaba el desconcierto entre la tropa y los cientos de refugiados que se encontraban en los caminos, quienes dicho sea de paso, dificultaban el ya penoso movimiento de los ejércitos aliados.

Tras el choque inicial de los ‘Panzer’, la infantería mecanizada hacía presencia sobre el terreno conquistado, permitiendo el avance de sus propios blindados y eliminando cualquier foco de resistencia remanente al ataque. La gran movilidad y la potencia mejor aprovechada de fuego de los ‘Panzer’ les permitía actuar con mayor facilidad sobre la retaguardia del enemigo, creando caos, terror y cortando comunicaciones, fuentes de suministro y en general eliminando la capacidad del enemigo para reaccionar adecuadamente.

La gran capacidad de penetración de los ‘Panzer’ presentó un inconveniente que pronto fue subsanado: Al alcanzar objetivos distantes se perdía la capacidad de la artillería de dar la cobertura deseada; sin embargo, gracias a la presencia de bombarderos en picada y aviones caza, no fue mayor el problema. Además, la presencia de elementos aerotransportados brindó el apoyo necesario cuando no se contaba con infantería mecanizada.

La minuciosidad alemana quedo demostrada en el papel representado por sus fuerzas en el ‘Blitzkrieg’, ya que se necesitaba un muy alto grado de cooperación entre todas las armas. La experiencia previa se había alcanzado en la Guerra Civil Española. Ya en 1.939, finalizadas las anexiones de Austria, los ‘Sudetes’ y Checoslovaquia, el ejército alemán estaba listo para las duras tareas que le esperaban: Polonia en 1.939; Holanda, Bélgica, Dinamarca, Noruega y Francia en 1.940; y las operaciones ‘Barbarroja’ (Invasión a la Rusia Sovietica) y ‘Marita’ (Invasión de los Balcanes) en 1.941.

Este nuevo concepto del uso combinado de fuerzas y movilidad, mejor conocido como ‘Blitzkrieg’, finalmente terminaría en 1.942 en el inicio de la campaña de Stalingrado.

BARBAROSSA
FRENCH CAPTURED VEHICLE